Luisa Valenzuela, escritora
argentina nacida en 1930 nos demuestra en su cuento Tango, los micro machismos
subyacentes en dicha danza.
El micromachismo es una forma
solapada de violencia de género que incluye estrategias, gestos, cosas, actos
de la vida cotidiana que son sutiles, casi imperceptibles pero que se perpetuan
y transmiten de generación en generación.[1]
Con lenguaje directo y seductor
comienza la trama contada en primera persona por Sandra, una mujer joven cuya
rutina oscila entre buscar trabajo y bailar tango en las penumbras de algún
salón.
Me dijeron: en este salón te tenes que sentar cerca del mostrador, a la
izquierda…tomate un vinito, no pidas algo mas fuerte porque no se estila en las
mujeres, no tomes cerveza porque la cerveza da ganas de pis y el pis no es cosa
de damas.(GD: PÁG.122)
De esta manera, la protagonista
acepta las reglas del juego, entendiendo que el fin justifica los medios.
Yo ando sola y el resto de la semana no me importa pero los sábados me
gusta estar acompañada y que me aprieten fuerte. Por eso bailo el tango.
Sin embargo, el machismo en la
etiqueta del tango, le sugiere que sea precavida, que observe a su posible
galán y espere el gesto que la invite a bailar una pieza (ese leve cabeceo). A
veces se deja llevar, y se permite seguir al caballero en cuestión, otras veces
es a ella a quien se debe seguir entre piruetas y figuras de baile.
En esta línea Lucía Gálvez,
autora de Mujeres y la Patria, afirma El
hombre d Corrientes y Esmeralda era también el hombre del Tango, baile machista
por excelencia, donde la mujer está totalmente sujeta a la iniciativa
masculina. (LG PAG. 28) Y más aun
sostiene que en las letras de Tango la mujer se identifica con la dicotomía
mujer buena-mujer mala.
¿Con cuál de estos rostros de
mujer podríamos identificar a Sonia, como le gusta que la llamen cuando baila?
Podría decirse que es una mujer
buena al aceptar los micro machismos pero es una mujer mala en cuanto los
utilice bajo su rigor para obtener su finalidad que los sábados la aprieten fuerte.
Tras varias experiencias con
compañeros de baile indiferentes, Sonia encuentra uno distinto en el salón y
tiene un “tango de la pura concertación”
No obstante al terminar el baile,
el hombre alude que no tiene dinero para un hotel de alojamiento y ella con
altivez, le contesta que tiene lugar en una pensión y unas copas de vino para
pasar la noche. Ante la propuesta el hombre en cuestión la rechaza diciéndole
que no le gusta el vino blanco. Y repentinamente se separan.
Esto es porque la relación entre
ambos sexos, es una relación signada por el poder. Desde la ilustración hasta
nuestros días las mujeres hemos logrado conquistar derechos en materia de educación,
representación política, voto y
libertades. Sandra es una mujer de su siglo, posee dominio propio, es una mujer
libre y una estratega al aceptar la etiqueta para conseguir lo que quiere.
Pero el otro, hombre, masculino
con mandatos sociales también marcados, no soporta la idea de perder en la
contienda de poder. Frente a la situación decide irse y ese es el final del
cuento.
[1] https://www.google.com.ar/search?q=micromachismos+definicion&rlz=1C1SFXN_enAR686AR686&oq=micromachismos+def&aqs=chrome.1.69i57j0l5.15346j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8
Micromachismo, definición, clasificación y ejemplos en bellezas latinas.
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